Juan Manuel López Caballero

Por Juan Manuel López Caballero  

Desde la presidencia sigue siendo el periodista que pretende manejar con noticias y titulares a la opinión pública. Por eso cree que lo único que está fallando son las comunicaciones

El silogismo parece simple: hoy las sociedades son dirigidas por los medios de comunicación; Juan Manuel Santos es por esencia y por antonomasia un periodista; hoy estamos gobernados en la forma en que se maneja un periódico.

Vale la pena profundizar para entender esto mejor.

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Por Juan Manuel López Caballero  

El interrogante es hasta dónde El Tiempo es un poder en sí mismo, y hasta dónde un termómetro del respaldo del ‘establecimiento’ al presidente.

Alguna persona allegada a Eduardo Santos me contó que decía que su diario debería dirigir el país hasta donde se lo permitieran; cuando no pudiera lograrlo, alinearse con quienes lo estuvieran dirigiendo; y en todo caso nunca estar contra lo que la izquierda llama el establecimiento, o sea su clase dirigente.

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Por Juan Manuel López Caballero  

Si el motivo de tanto despliegue en la prensa es el de los ‘paraísos fiscales’, debería mostrarse algún interés en que los verdaderos paraísos fiscales están en Estados Unidos.

Paraíso fiscal’ tiene dos acepciones principales: una, la correcta, la de un sitio donde los impuestos son bajos y el enemigo no es la fiscalidad; otra, la que por uso se ha tornado más común, que es donde se pueden esconder capitales para no pagar sobre ellos o incluso para mover dineros en forma clandestina o semiclandestina.

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Por Juan Manuel López Caballero  

¿Puede el presidente cambiar a su antojo o criterio personal las tarifas de un servicio público? ¿Tiene la competencia jurídica para ello?

En un artículo sobre el cuento del ahorro de energía señalaba que disminuir el consumo no es lo mismo que ahorrar; que la parte de la generación que corresponde a las térmicas no representa ahorro; que solo en lo que se podría ahorrar —en el sentido de no permitir que se gaste ahora para que se pueda alargar la disponibilidad sin acudir al racionamiento forzoso— sería en la reducción de la disminución de los embalses (que no se informa si está sucediendo); y que no se sabe lo que realmente significan las cifras que proclama diariamente el presidente, pero sí que se está manipulando un mensaje errado o tramposo al trasladar la culpa del problema a la ciudadanía.

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Por Juan Manuel López Caballero   

Si resulta inexplicable el adelantarse a salir del ámbito legal internacional, otro tanto es la simultánea e inusual reacción de César Gaviria…

Primero se debe aclarar por qué insólita, o sea, por qué se requiere buscar una explicación:

Ante todo, por la inmediatez. No se comprende que menos de dos horas después de conocida la sentencia se considerara necesario salir a darle al país declaraciones y mucho menos tomar decisiones e impartir directrices al respecto.

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Por Juan Manuel López Caballero   

Los medios se han apoderado de la función de los órganos institucionales: imponen las prioridades de la agenda del Gobierno; no se contentan con ser fiscales sino condenan como si fueran jueces.

Me encontré por casualidad una publicación con el título de La agonía del periodismo y pensé en el tema de actualidad por lo sucedido con la periodista de RCN.

Los enfoques que se han oído hasta el momento giran alrededor de una publicación inapropiada, o cuando no es así, alrededor de la persona que la hizo.

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Por Juan Manuel López Caballero  

Falta volver medidas y leyes lo negociado en La Habana, que son genéricos o políticas abstractas. Y es ahí donde está el diablo.

Pareciera que con el debate sobre la forma de refrendar lo que se acuerde en La Habana sucede como tantas veces, que, sin ponernos de acuerdo sobre un diagnóstico del problema a tratar y sobre el objetivo que se persigue, se sueltan propuestas a las cuales cada cual responde a partir de premisas y propósitos diferentes –incluso divergentes-.

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Por Juan Manuel López Caballero   

¿Hasta dónde tienen voluntad nuestros gobiernos o el Estado capacidad para cumplir lo que se suscribe? No se trata de poner en duda la conveniencia de un acuerdo con las Farc porque ya se ha dicho que éste, más que necesario, es indispensable como requisito para buscar la paz.

Lo que ha sucedido es que quienes están en contra de la firma de ese acuerdo —algunos por dar prioridad a los temas del castigo, otros por exigir que se trate como una derrota de la insurgencia, y algunos porque simplemente prefieren la guerra—  han logrado desviar los debates y los análisis hacia el contenido de lo que eventualmente se suscribiría, dejando de lado temas que pueden ser más relevantes.

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