ÁGORA RAZÓN

Por Hugo Castillo Mesino

No es común en los diversos círculos u organizaciones políticas hablar de Filosofía Política, ya que ésta demanda una alta responsabilidad atendiendo a la concepción de los filósofos enmarcados en las diferentes corrientes o tendencias de su pensamiento. Son múltiples las definiciones sobre esta ciencia o disciplina: para Mario Bunge es “la rama de la filosofía que sopesa los méritos y los defectos de los distintos órdenes políticos, tales como el liberal, el democrático, el socialdemocrático, el fascista”. Mientras que para otros, ésta se ocupa de temas y problemas sobre el estudio y el análisis de los fenómenos políticos, desde la perspectiva normativa y prescriptiva; estando entre sus temas relevantes: la naturaleza de la política, el estudio de las diversas formas de gobierno y sus condiciones de legitimidad, las teorías de la justicia, la teoría del contrato social, y diversos problemas relacionados con la igualdad, la libertad, la justicia y la democracia.

El filósofo político al parecer está ausente en los partidos y movimientos por una especie de estigma de quienes hacen de la política una actividad mercantil-electoral, perdiendo de vista la concepción de la relación individuo-sociedad-naturaleza, olvidándonos que éste es quien hace una lectura de los regímenes o sistemas que favorecen o desfavorecen los intereses de la mayoría y los de las minorías, cuáles protegen los derechos y cuáles los restringen, al igual que quiénes promueven el progreso y quiénes lo obstaculizan.

La tarea del filósofo político, desde los tiempos de Platón, está encaminada a plantear argumentos fundantes a favor o en contra de los diferentes órdenes sociales que, a manera de ejemplo, nos dirá si la libertad del individuo cuando no es controlada se puede convertir en enemiga de la democracia o de la opresión. Además, éste en su posición evidencia si la democracia hace parte de una pirámide en la cual se define si viene desde arriba o desde abajo; como también si el privilegio es enemigo de la libertad y de la igualdad. La Filosofía Política implica una concepción del mundo y de la vida, mas no del mundo de las ideas, donde la acción política cotidiana ha llegado a reducirse a hablar y escribir si estamos sometidos a la voluntad de seres superiores que al final terminan conminando a la ciudadanía a no saber a qué obedece determinado sistema político.

Los programas políticos de los partidos, esencialmente los de vieja tradición y aún algunos de corte supuestamente alternativo, suelen destacar sólo elementos reivindicativos de carácter socioeconómico, saturados por estadísticas que no consultan su ingrediente social, negando de esta forma que los programas en referencia deben contener y expresar en la acción política una declaración de principios y valores filosóficos que proclamen el tipo de sociedad y Estado a construir. En este sentido es de destacar que a las organizaciones de ultraderecha no les interesa reconocer el ABC de Filosofía Política hacia el bien común, porque su objetivo es salvar al sistema del cual hacen parte a costillas de la mayoría excluida de la población, en socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Por el contrario, otro sistema alternativo al capital propone la socialización de la esfera pública. Una Filosofía Política de nuevo tipo reconocería que la política no debe estar circunscrita sólo a la lucha por el poder, sino que incluye otros componentes como la gobernanza y los problemas técnicos, científicos y políticos que guardan relación con la solución a las demandas sociales y la preservación ambiental del planeta.  

A la Filosofía Política le asiste analizar la desigualdad social pronunciada, por ser ésta causa de conflictos sociales y acentúa la pobreza absoluta. Le concierne a la Filosofía Política examinar la democracia en el terreno político y en los demás escenarios pertinentes como la administración de la riqueza, el entorno natural y cultural, y al final plantear la democracia integral como la igualdad de acceso a las riquezas naturales, de sexo y razas, igualdad de oportunidades económicas y culturales y la participación de los sectores populares en la gerencia de los bienes comunes. Para algunos la Filosofía Política es un lujo, cuando en el fondo es una necesidad para poder comprender la dinámica y la actualidad política, y sobre todo para pensar aquí y ahora en el bienestar colectivo. Es bueno resaltar que la Filosofía Política en la prestancia social debe formar parte de un sistema coherente al que simultáneamente también debe pertenecer una teoría realista del conocimiento, una ética humanista y una visión del mundo acorde con la ciencia y la técnica contemporánea. De esta forma, la Filosofía Política se constituye en la herramienta para desarrollar al interior de los partidos las problemáticas de diferentes naturalezas que le sirvan como antídoto o regulador de los verdaderos cambios que éstos requieren y redunden en el beneficio de sus electores, simpatizantes y comunidad.

 

Suscríbete a mi Web: www.agorarazon.com