Por: Jaime Dussán Calderón

La competencia por la presidencia de la república parece estar lista en el partidor:

En el sector del establecimiento se vislumbran tres candidaturas visibles: la del Centro Democrático, (el que diga Uribe). Por firmas; la del fundador del partido Cabio Radical, el ex vicepresidente German Vargas Lleras. Y por los partidos Liberal y la U (el partido del presidente Santos), el señor De la Calle o Cristo. Mientras que en el conservatismo, todo parece indicar que se disgregará en los tres anteriores.

En los sectores no tradicionales se visualizan dos bloques: uno, el que se escoja de la conformada Coalición Ciudadana por Colombia entre los precandidatos Claudia López, Sergio Fajardo y Jorge Robledo. Mientras que los sectores de la izquierda tradicional podrán adherirse al candidato que escoja la alianza Liberal-U si es Humberto De la Calle con mayor inclinación, o al candidato de la Coalición Colombia.

Así las cosas se podría decir que la competencia sería entre tres candidatos del establecimiento y uno con posibilidades reales de ganar, de los sectores alternativos fuera del establecimiento y sus prácticas habituales.

Después de las elecciones parlamentarias podrían buscarse entendimientos entre el candidato escogido por el liberalismo y la U con el señor Vargas Lleras, sectores pro Santistas del partido Conservador y algunas adhesiones de expresiones de origen de la izquierda, como es el interés del presidente y varios de sus aliados para recomponer el denominado acuerdo de la Unidad Nacional manteniendo como punto de referencia, evitar el triunfo de Uribe que rompería los acuerdos de paz y el programa del señor Santos Calderón.

Muchos sectores de base de la U y del partido Liberal, no apoyarían esa iniciativa, y al contrario se sumarían al candidato que escoja la coalición ciudadana por Colombia con la cual sentirían mayor afinidad en su programa y en su tarea de limpiar al país de las prácticas corruptas, clientlistas y dehonestas de la política nacional.

Luego podría reflejarse una competencia real a la Presidencia entre tres candidatos así, el que diga Uribe, Vargas y el de la Coalición Colombia, donde van mis apuestas. 

Las encuestas reflejan que de mantenerse el candidato Liberal-U y sectores de la izquierda ortodoxa separados de Vargas Lleras y el de la Coalición Colombia, la segunda vuelta sería entre el del Centro Democrático y la Coalición. En ese momento se medirá el compromiso real de los amigos de la paz; o votan por Uribe o lo hacen por el candidato que se escoja entre los tres alternativos…

…Ahora ven por qué Vargas Lleras no será presidente?

¡Amanecerá y veremos! 

La política colombiana ha reflejado antes y después de la Constitución de 1991 que los partidos tradicionales no fácilmente se fraccionan en sus élites hacia procesos democráticos, al contrario; a pesar de sus diferencias, no programáticas; sino de estilos y mezquinos intereses, siempre se encuentran en políticas BIPARTIDISTAS originadas desde el Frente Nacional negandose a perder la conducción del Estado, por lo cual, usan todos los instrumentos non santus como la compra y venta de votos, el fraude, el uso indebido de los recursos de los presupuestos nacionales y regionales, la corrupción, la violencia, la amenaza, el acoso laboral, la mentira, el clientelismo y la politiquería, entre otros.

La Constitución de 1991 en lo fundamental es un programa democrático que permite producir cambios en la estructura del Estado nacional y regional, implementar mecanismos que democraticen la distribución del ingreso, amplíen el empleo, desarrollen la economía urbana y rural aumentando su crecimiento, facilita que se presten de manera eficiente los servicios públicos, de salud y de educación, permitiendo que la ciencia y la tecnología sean pilares en la transformación de la sociedad. Igualmente la carta política orienta la práctica de la autonomía y la soberanía nacional y contribuye a la hermandad entre la región latinoamericana y del caribe.

Enfrentar al establecimiento “frentenacionalista” y derrotarlo no es fácil, las prácticas y costumbres para su permanencia en el poder están arraigadas en sectores importantes de la sociedad ligadas como cordones umbilicales a estos partidos y movimientos responsables de la crisis tan grave en la que se debate la nación.

Los sectores democráticos de la política nacional deben agruparse en propuestas como la de la Coalición Colombia a la cual podrían sumarse los sectores decentes de expresiones liberales y conservadoras que no soportan el comportamiento de sus dirigentes, los empresarios que trabajan por el desarrollo de la economía nacional en la ciudad y en el campo, los sectores de trabajadores y de grupos poblacionales y por su puesto la denominada izquierda tradicional que debe despegarse de sus ideología poco aplicable y construir conjuntamente un programa democrático que la sociedad colombiana reclama con urgencia.

Tomado de las2orillas.com