Por Wilson Borja 

Soy uno más que abre el grifo de la lluvia para que llueva sobre lo llovido en lo que corresponde a los análisis sobre la riqueza y la pobreza de Cartagena, para lo cual estudié información del Dane y el documento LA EXCLUSION EN LOS TIEMPOS DEL AUGE: EL CASO DE CARTAGENA, de Jhorland Ayala García y Adolfo Meisil Roca: 

LO GLORIOSO: El Producto Interno Bruto por habitante es cercano a los 16 millones de pesos, es la tercera capital en el comparativo de la 13 principales ciudades, superada por Bucaramanga y Bogotá únicamente. Es la cuarta en desarrollo industrial con la refinería más importante de América Latina. Tuvo un crecimiento turístico en el 2016 del 13%, el nacional fue del 7,7% y el del mundo del 4,4%. Movilizó el 68% de los contenedores del país en el mismo año. 

El contraste doloroso: Pobreza Monetaria es de 34% para el 2016, mientras que en el país ha disminuido al 17,8%; según Planeación Nacional es la segunda, superada solo por Quibdó. La informalidad laboral es del 54% frente a la media del 48% de las 23 ciudades más importantes. El 26,2% de los hogares no reciben $480. 000.00 pesos que es el índice de pobreza del Dane. Solo el 13,6 % de los jefes de hogares tienen estudios universitarios completos, ocupamos el puesto 13 en el Índice de Progreso de la Educación Superior, IPES. En cobertura de los servicios públicos es la segunda más atrasada de las 13 ciudades. Es la primera en América Latina en turismo sexual y peor, en turismo sexual infantil. Pagamos los productos que con¬sumimos como turistas. El índice de homicidios por cada 100.000 habitantes es 27,3% frente al 15% de Bogotá. Es la primera ciudad con mayor índice de contaminación del país, por recibir del canal del dique y la zona industrial metales pesados; 

 200 hectáreas de la Ciénega de la Virgen han desaparecido y su profundidad pasó de 10 metros a solo metro y medio. Un dato más, el Índice de Exclusión Social es del 4,99 superado solo por Quibdó y en contraste con el 0,29 de Bucaramanga. 

Súmese la desgracia administrativa que representa tener en los dos últimos períodos 8 alcaldes, casi uno por año, que refleja la corrupción que mantiene la clase política, patrocinada por empresarios que solo les importa su parte del pastel de la riqueza. 

Porque todo esto males? ¿Acaso los Cartageneros somos menos inteligentes o que el resto de habitante del país? ¿Somos incapaces de detener la debacle? ¿No será posible decir BASTA YA? ¿Decir NO a esa clase política corrupta que se adueña del presupuesto de la ciudad año tras año? 

Tenemos que creer que sí somos capaces de hacerlo y llamar a todos los honestos a decidir por la construcción de la ciudad que nos merecemos; Somos capaces de generar el debate franco, abierto y trasparente de la situación, para decidir que la administración la dirija una persona que gobierne con el pueblo y para el pueblo, que le cierre el paso a la clase política y empresarial corrupta, empezando por el Concejo Distrital manzanillo y sinvergüenza. Para eso es necesario hacer un PACTO POR CARTAGENA, que recupere sus instituciones y el Medio Ambiente, con la decisión de lograr mayor distribución de la riqueza que nos permita disminuir todos esos índices de pobreza tan inhumanos.