Por: Jose Arlex Arias

Se han vuelto tendencia no solo en redes sociales, sino virales entre la población, las expresiones: “estoy mamao”, “no más los mismos con las mismas” y “basta ya”, como una forma de expresar cansancio, angustia, inconformidad e indignación ante la profunda crisis económica, social y política en la que se encuentra Colombia, como consecuencia de la profundización del modelo neoliberal, que de forma continua han desarrollado todos los gobiernos a partir de 1989; esto es, los de Barco, Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos. 

Estos han sido los alfiles que han dirigido una banda para defender los intereses de países y multinacionales extranjeras por encima de los derechos colectivos de los colombianos. Los “hacedores de opinión” fletados por gobierno y potentados siguen devanándose los sesos tratando de armar más tretas para enmascarar la pésima imagen del gobierno y en general de toda la superestructura del Estado, diseñada para conspirar contra la soberanía del país, a fin de que continúe su cometido sin que la población se levante; pero la percepción de los colombianos les envía el mensaje de que su respaldo tienen los saldos en rojo. 

El más reciente sondeo de opinión de Gallup Poll Colombia, financiada con sus recursos, realizada entre el 16 y el 25 del pasado mes de febrero en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, recoge la percepción de los colombianos, la cual refleja la angustia del porqué se encuentran “mamaos” de “los mismos con las mismas”. Para el 73% de los colombianos las cosas están empeorando contra apenas un 16% a los que les está mejorando. Esto es la síntesis de lo que piensan sobre los resultados de las políticas neoliberales; veamos: para un 85% empeora la corrupción, la economía para un 82%, el desempleo para el 72%, el costo de vida para el 91%, la inseguridad para el 85%, el medio ambiente para un 75%, la atención a la niñez para el 52%, la atención a la vejez para el 67%, la calidad y el cubrimiento de la salud para un 82%, el apoyo al campo y al agro para el 52% y la lucha contra la pobreza para el 69%. Como resultado de este desastre, el 71% de la población desaprueba la gestión del presidente Santos contra un triste 24% que la aprueba, convirtiéndose en uno de los presidentes más impopulares en la historia de nuestro país por sus políticas antisociales en beneficio de potentados, especialmente extranjeros. El estudio nos deja en claro que los colombianos no confían en su sistema político, puesto que el 59% está en desacuerdo con que en Colombia existan garantías para hacer oposición democrática, un 82% rechaza el sistema judicial estructurado para mantener la impunidad, y como si fuera poco, el 85% no cree en los partidos políticos. Este es el gran dilema de los colombianos: o seguimos votando por los “mismos con las mismas” que han causado graves daños al país, a través de partidos que hoy toman la forma del “santismo” y el “uribismo”, también conocidos como la “Unidad Nacional” y “Centro Democrático”, que en la próxima elección de seguro tomarán otro ropaje para mimetizarse y engañar al votante, o tomamos la valiente y oportuna decisión de darle la oportunidad a quien no tenga responsabilidad causante del desastre. Estamos a tiempo: ¡Toca votar bien y exigir que gobiernen bien!