Alfredo Molano Bravo

Por Alfredo Molano Bravo  

Coincido con Juan Pablo Ruiz: el presidente Santos nada dijo en el discurso de reposesión sobre medio ambiente.

Nada. Nada. O mucho, desde otro punto de vista: un vacío siempre es un mensaje. Lo confirma el nombramiento del nuevo ministro del ramo: el Gobierno no está interesado en conservar el medio ambiente sino en transarlo y por eso nombró a un señor, muy elegante, según dicen: Gabriel Vallejo, de los Vallejo bien de Manizales que llaman por allá azucenos.

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Por Alfredo Molano Bravo  

No dijo mucho el presidente al posesionarse de nuevo, pero sí mucho más de lo que baboseó el presidente del Congreso con el cuento de volver a otro Frente Nacional.

¡Como si no existiera! La petición de actos de paz a la guerrilla no cae en ninguna parte —como los 21 disparos de salva hechos desde el puente de Boyacá— porque la guerra se hace entre dos. Un avance habría sido sugerir, por ejemplo, un cambis cambeo entre bombardeos y tatucos, que equivaldría a acercarse al cese de hostilidades sin abandonarlas.

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Por Alfredo Molano Bravo  

La nueva ola de información comenzó con el movimiento de protesta de la ciudadanía de Yopal contra el alcalde por falta de agua, que llegó afectar hasta los spa que había mandado construir para sus empleados.

Por fin, después de tres años de engaños, el acueducto se desplomó.

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Por Alfredo Molano Bravo  

El gobierno de Santos inició conversaciones exploratorias con el Eln hace dos semanas, se hizo una burbuja en la opinión pública y el asunto volvió al sótano. Entre tanto fútbol, tantos goles, tanta pelota quieta, tiros de esquina, tarjetas amarillas, mordiscos, muertos, riñas, ley seca y toques de queda, la política, que tanto gusta, ha quedado eclipsada. Ni al caso de María del Pilar Hurtado se le ha parado bolas. Y sin embargo, como la bola, el mundo sigue rodando.

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Por Alfredo Molano Bravo  

El rey de España, tras sus aventuras en África con los elefantes y después de siete operaciones en su cadera de alfandoque, optó por abdicar. Renunció y punto: dejó el trono en las asentaderas de su hijo. Nada tiene de insólito que un rey abdique.

Lo que sí ha causado enorme sorpresa es que en 50 ciudades y pueblos de España se hayan reunido miles de ciudadanos a pedir un referendo sobre la monarquía.

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