Entre junio del 2007 y junio del 2008, el índice de precios al consumidor IPC, se incrementó para los más pobres en un 8.83%. Lo anterior quiere decir que la inflación causada superó hace rato el aumento del 6.41% que empresarios y gobierno impusieron a los trabajadores en enero de 2008.
Esta es la razón contundente que esgrimen las centrales sindicales para exigirle al Gobierno Nacional un reajuste del salario mínimo. Pero también soportan su justa petición amparados en la Constitución Nacional y en los Convenios Internacionales del Trabajo, que garantizan a los trabajadores el pago de un salario digno, vital y móvil.
A pesar de la injusticia tan evidente, la respuesta del gobierno del presidente Uribe fue de un rotundo NO. Así se configuran 4 años continuos de la era Uribe, en que los trabajadores colombianos, han perdido más de 3 puntos de participación en el Producto Interno Bruto PIB, que han sido ganados por el gran capital.
Todo indica, por los reclamos de los gremios económicos como ANDI y FENALCO, como por los análisis de expertos en el tema, que la desaceleración de la economía es un hecho y está sustentada con cifras, y que la época de las “vacas gordas” que vivieron un puñado de privilegiados, ya pasó. Como lo señalara el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, a El Tiempo, el crecimiento del Producto Interno Bruto PIB, -superior al 4.7% desde el 2004- no puede seguir “dependiendo de las expectativas positivas creadas en torno a la seguridad” sino que toca mirar otros aspectos como las tasas de interés y la infraestructura. Así es como salidos de la “borrachera triunfalista” que a todos nos tocó por la liberación de Ingrid, los temas económicos se ponen en primer plano. Será el explosivo coctel de la desaceleración económica, más el desempleo, la inflación y la revaluación el “talón de Aquiles” de la administración de Uribe a partir de este semestre. Mención especial, por lo desastroso para millones de familias colombianas, son los efectos de la revaluación contra los giros del exterior.
La réplica de los trabajadores por el reclamo en el reajuste del salario mínimo y el derecho al trabajo es de esperar. La verdad del desempleo producto de la revaluación ya no la puede seguir ocultando ni maquillando el tramposo DANE. Pero en el otro extremo también los industriales, agricultores y comerciantes afectados por la revaluación, la inflación, y el encarecimiento del crédito están haciendo sentir su voz de protesta contra Uribe y sus equivocadas políticas económicas.
Solo seguirán sonriendo los privilegiados del gran capital financiero con sus altas tasas de interés y con el manejo de los devaluados dólares que llegan a montones para adueñarse de nuestra economía.