ObservatorioBogotá-. Era de esperar que las Farc le dieran un SÍ al despeje territorial de buena parte del municipio de Pradera para discutir la libertad de los secuestrados, ya que se trataba de una claudicación del presidente Uribe a una posición que se le volvió principio desde la anterior campaña presidencial, "no les despejaré a los terroristas un centímetro del territorio nacional". Tan fuerte ha sido la postura gubernamental de NO al despeje que el sitio de negociación con los paramilitares en Santa Fe de Ralito nunca tuvo la connotación de un sitio vedado para la Fuerza Pública o para la Fiscalía.
También era de esperar el SÍ de las Farc porque se trataba de una propuesta hecha desde países cuyos gobiernos han asumido una actitud favorable a la negociación del conflicto armado con la insurgencia, incluyendo a España desde el gobierno de Zapatero. Además, la propuesta de estos tres países hablaba de "las partes" al referirse al Gobierno y a la guerrilla, lo cual debía complacer la aspiración de las Farc en el tratamiento igualitario que siempre han aspirado a tener con el Estado dentro de una mesa de diálogo y negociación.
El optimismo de los familiares de los secuestrados era otro factor de peso para esperar una respuesta positiva de las Farc. No se trataba de un optimismo ciego, en su dolor y en la lucha por la vida y la libertad de sus seres queridos; ellos han aprendido a distinguir las sutilezas que marcan las fronteras entre las propuestas aceptables y las que no lo son. Y esta propuesta, según el agudo olfato de los familiares de las víctimas, era una propuesta viable.
A todos estos factores podemos sumarle el proceso de exploración que empezó el Gobierno Nacional con el Eln. Las Farc siempre han sido una organización muy competitiva, su herencia hegemónica ha marcado muchas de sus decisiones. Basta recordar que el proceso de diálogos de esa organización en 1998 con el entonces candidato Pastrana logró desbordar la iniciativa del Eln con el candidato Serpa en el llamado acuerdo de Viana.
¿Por qué, entonces, las Farc dijeron No? Yo pienso que es el resultado de un frío cálculo político en el duro pulso militar que han tenido con este Gobierno. Por eso hay que creerles cuando dicen que con Uribe no van a negociar ningún acuerdo humanitario. Ni en los meses que le faltan ni en los cuatro años que tendría el Presidente en caso de que sea reelegido. Las Farc saben del inevitable desgaste de un nuevo período y quieren llevarse las palmas de una victoria contra el mandatario que se ha empleado más a fondo para derrotarlos y humillarlos.
Ojalá me equivoque y tengan la razón quienes piensan que el No de las Farc es intrascendente, sólo una cachetada a la soberbia presidencial por haber anticipado una respuesta antes de que el secretariado de su Estado Mayor conociese y estudiase al propuesta de los tres países. Ojalá me equivoque y las Farc decidan liberar secuestrados sin que medie negociación alguna. Ojalá me equivoque en mi apreciación sobre la inflexibilidad de las Farc y la compasión -que no les conozco- termine triunfando sobre sus sentimientos de venganza.
Por el bien de todos, en especial de los secuestrados y de sus familiares, ojalá me equivoque.