Bogotá-. Según el diccionario, valorizar es adquirir mayor valor una cosa. El amigo de la tienda me dijo: “Valorizar es que algo valga más que el día anterior”. Mi nieto me dijo: “Papá Man, es cuando un juguete cuesta más hoy que ayer”. En fin, cuando una cosa se valoriza, es porque adquiere un mayor valor.
Entonces, me pregunto yo: ¿Cuando a veinte cuadras de mi casa hacen alguna obra, por ese solo hecho se valoriza mi casa? El comerciante de finca raíz me contestó: “No señor. Hay veces en que un obra le desvaloriza su inmueble y en otras no lo afecta”, y me citó el caso de los puentes de la calle 53 con la carrera 30, donde los inmuebles aledaños perdieron valor precisamente por la obra.
Ahora bien, ¿a qué viene el cuento? Muy sencillo: el señor Alcalde de Bogotá, en premio al buen comportamiento tributario de los capitalinos, está empeñado en una nueva valorización con el objeto, según él, de invertir en la malla vial, lo cual no se ha hecho porque dizque no hay dinero. Lo mismo dijo Mockus y luego Peñalosa (aunque sí había para bolardos, transmilenios, el nunca aclarado problema del parque Simón Bolívar y El Salitre). Que la capital parezca un queso gruyère, no lo niega nadie, lo que la gente quiere saber es en qué se invirtieron las multimillonarias cifras que tenían esa destinación.
Veamos un ejemplo de los dineros que para tal efecto se recaudan. Parte del predial, otro tanto del impuesto de rodamiento que pagan los vehículos -la mayoría particulares, que son los que pagan cumplidos- y otra tajada grandísima producto de la sobretasa a la gasolina.
Indagando con especialistas en hacienda pública, me informan que para el caso de Bogotá, el 25% del valor de un galón de gasolina o acpm corresponde a la sobretasa, o sea que cada vez que le pongo un galoncito a mi pichirilo, $1.374 son para arreglo de la malla vial. Si miramos entonces cuánto ha subido el valor del combustible en año y medio, veremos que Bogotá ha recibido una suma mucho mayor en millones de pesos comparada con el año y medio anterior a que hago referencia.
Así las cosas, nos preguntamos: ¿Para qué quieren tanta plata para eso, si se supone que en mantenimiento de la malla vial es que ha debido usarse?
Lo correcto es que el señor Alcalde, en vez de pedirnos más por valorización que no se dará, les dijera a los bogotanos en qué se ha gastado en los últimos siete años esa multimillonaria suma que ya pagamos. Y si ha sido desviada o mal invertida, pues que nos lo diga, a eso tenemos derecho los bogotanos. Si la inversión ha sido efectivamente en la malla vial que usamos, pues valga, pero si ha ido a otros menesteres u otras obras que los automovilistas no usamos, pues en justicia, que ses le cobre a aquellos en quienes se hizo la inversión.
Por último, las calles de barrios como La Esmeralda, Rafael Núñez, vecindades de Pablo VI, Nicolás de Federmán, etc. están hechas una melodía pero, para tranquilidad de nuestra sobretasa a la gasolina, están construyendo una ciclorruta sobre el separador de la calle 53, entre la Ciudad Universitaria y la Avenida 68 y la cual, según los entendidos, cuesta varios cientos de millones, por no decir miles.
Alcalde, entre amigos, díganos en qué se gastaron el dinero que era para las vías, y si se justifica, le pagamos su nueva valorización.
*Representante a la Cámara por Bogotá, por el Polo Democrático Independiente, PDI.