Agradeciendo la invitación a conmemorar el día de la mujer vale la pena mencionar que la gestora, la emprendedora, la conciliadora, la madre, la esposa, la compañera, la hija, la nieta, la hermana y muchas más no solo son valiosas por ser mujeres, son valiosas porque forman parte activa de la sociedad, porque sin ellas el diario vivir del pueblo, el resguardo, el cabildo, la ciudad y el país no serian lo que son, porque la pujanza de cada una de nosotras es vital para el desarrollo, para los procesos y para la prosperidad de la nación.
Por ello hoy quiero exaltar el valor de las que por mucho tiempo han sido ignoradas incluso por nuestro propio género, “LA MUJER INDIGENA”
Aquella que por su condición ha sido excluida de procesos decisorios por que el pensamiento de sabiduría y de capacidad se ajusta meramente al proceso académico.
¡¡Cuan herrado el pensamiento occidental!! el que sesga desde la perspectiva meramente intelectual y desconoce la sabiduría de la vejez, de la mirada femenina respecto a la administración y a la concepción de humanidad y de valor.
Hoy quiero reclamar, quiero dar un grito de existencia, para contar al mundo que la mujer indígena reclama su lugar, reclama la posición que durante siglos se nos ha negado, la opción de participar, de ser escuchadas y respetadas desde nuestra perspectiva, el derecho a formar parte en las decisiones, a tener voz y voto en una sociedad que ha mutilado nuestros derechos, que ha vulnerado nuestra integridad y nuestro pensamiento, que ha desconocido nuestra capacidad de convocar, de gestionar, de educar, de liderar, de conciliar, incluso de gobernar.
Hablo de esas, a quien la carga como a toda mujer se le triplica, porque el machismo también es una condición de nuestra cultura; la que es labriego, la que educa, la que camina para conseguir el sustento y muchas veces también aguanta golpes y maltrato, aquella para quienes hoy estoy reclamando espacios, porque mi condición matriarcal de mujer wayuu me ha permitido ver que la MUJER INDIGENA merece mejores escenarios, merece tener participación en los procesos decisorios, merece mejores condiciones de vida desde su cosmovisión para ella y su prole, merece oportunidades que le permitan desarrollarse como ser integral en un espacio de donde no tenga que desplazarse por las diferentes problemáticas de seguridad, de pobreza o de hambre, merece respaldo por el simple hecho de ser mujer, de ser portadora de vida, de ser historia presente y parte activa del futuro.
POR TODO ESTO, HOY HERMANAS INDIGENAS QUIERO SALUDARLAS Y DECIRLES QUE SI PODEMOS, QUE SI MERECEMOS, QUE NUESTRA HISTORIA NO HA SIDO GRATUITA, QUE NUESTRA FORTALEZA ES PRODUCTO DE NUESTRA GRANDEZA Y QUE COMO PRIMERAS POBLADORAS TENEMOS DERECHO A EXIJIR, QUE SENOS RECONOZCA COMO MIEMBROS ACTIVOS DE LA SOCIEDAD, PARTICIPES Y FORJADORES DE FUTURO.