Germán Reyes
Miércoles 25 de junio de 2008
Por German Enrique Reyes Forero
Representante a la Cámara por el PDA
E-mail: germanreyescamara@yahoo.es
“En Colombia no hay garantías para pensar, ni para escribir lo que se piensa, mucho menos para criticar y publicar la disidencia en una bitácora digital. Hay quienes creen que la crítica no construye y consideran que es la lisonja y el incienso los que deben reinar.” El Yesquero, #200 del 17 de junio de 2008. Rafael Rincón Patiño
Reza el dicho popular que vaca ladrona no olvida el portillo. En la década del ochenta vivimos el imperio de las botas militares o de dictaduras disfrazadas de democracia, como la nuestra, todas inspiradas en la famosa doctrina de la “seguridad nacional”, con la copia perversa de combinar las “formas de lucha”, la legal y la sucia, con el único propósito de perseguir “comunistas” o “subversivos”. Todo lo que no estuviera con el régimen era su enemigo.
Aparecieron los “paracos” (narcotraficantes) y la mejor forma de congraciarse con los militares de la “seguridad nacional” era ayudarlos en la guerra sucia. Surgió esa mezcla llamada “para-militares”. Lo han demostrado en sus horrorosas y recientes confesiones; muchos militares y policías de alta y mediana graduación hoy están siendo juzgados y condenados por esa alianza. Alianza que se extendió incluso, hasta conformar el triunvirato “para-militares-políticos” (coca, guerra sucia y votos). Ahí vamos en la película del libreto nacido de las entrañas de las teorías de la “seguridad nacional”.
Rafael Rincón, en su nota de cierre o clausura de su bitácora digital, dice que desde la casa de Nariño (“la casa de Uribe V”), con manual de estilo, con refinados discursos diría yo, se hace “una crítica constructiva para refinar las formas de desplazamiento o las formas de hacer la guerra, o las formas de torturar o de secuestrar o de negar el acceso universal a la justicia”, como quien dice, vaca ladrona no olvida el portillo.
Dicen que estamos en la época del postconflicto de una guerra sucia pasada, gracias a la estrategia de combate de la Seguridad Democrática. Cuento que no se cree ni aquí ni por fuera del país.
A Rafael lo sacaron de la fila o el montón, donde estamos los que nos hemos atrevido a pensar distinto. Seguramente, a muchos de nosotros, la inteligencia militar legal e ilegal, nos ha construido pacientemente sus expedientes con el rótulo de “enemigo de las instituciones”; para hablar en términos modernos, deben tener copias de nuestras “sim card” y de “portátiles” para sacarnos en su momento del escenario de la crítica o simplemente de nuestra condición de ciudadanos inconformes, para luego acosarnos con esas llamadas intimidatorias, los e-mail anónimos que entran a nuestros computadores o salen de computadores hábilmente manipulados.
Rafael ha pasado a ser otro desplazado, y pasará a la fila de los que no podrán ejercer ciudadanía ni podrán protestar ni menos atreverse a pensar, por lo menos tal como lo venía haciendo desde el Yesquero. Seguramente, se sumará al cuchicheo de los corrillos callejeros donde también se protesta y se pasa de voz en voz, hasta volver arrollador el inconformismo o la voz disidente. Son las condiciones que imponen los fanáticos y fundamentalistas de todos los pelambres, incluyendo a algunos que posan de revolucionarios. En su despedida, se advierten las mismas palabras de aquellos cientos de exiliados de este país que hoy tiene el deshonroso puesto de ser uno de los lugares del mundo de más desplazados territorialmente, pero en donde no se cuentan los desplazados que tienen que renunciar a sus cátedras, a sus columnas de opinión, a sus posturas sindicales, a sus organizaciones gremiales o a toda aquella postura que incomode al régimen.
A nosotros los del POLO, y a los que estamos en la acción parlamentaria, desde la encumbrada voz presidencial se nos ha querido silenciar, no aceptando que estamos en el juego democrático por un respaldo popular, sino que somos beneficiarios de “perdones” incompletos a la luz de las teorías de la Seguridad Democrática y por las dádivas de los que han acaparado el poder. De esta forma, permanentemente se nos quiere intimidar para que no abramos la boca ni pensemos ni debatamos ni escribamos.
Por ahora, seguiremos en alto con todos los tipos de parlantes que nos permitan mantener y algún día volverá el Yesquero a la fila, que en verdad nos hará falta.
Ah, y algo muy importante, para mis lectores que quizás no conozcan a Rafael. En su blog, el arma que mentes esquizoides vieron en sus manos como letal, es un abogado, consultor y defensor de derechos humanos quien, luego de pasar por la ONG Corporación Región y la Corporación Instituto de Capacitación Popular, llegó a ser Personero de Medellín. Pareciera que, paradójicamente, el Artículo 20 de la Constitución Nacional que dice: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones” fuera el epitafio que quieren colocar sus enemigos sobre la mordaza que le quieren imponer. También, su especialización que exhibe, defensor de derechos humanos, es algo que hoy pudiera ser altamente subversivo, para esos psicópatas hijos de la doctrina de la “Seguridad Nacional”.
Medellín, 23 de junio de 2008
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